lunes, 28 de junio de 2010

Motocicletas y desvirgamientos


Hola a todos mis pequeños.

Se que últimamente he perdido la costumbre de escribir un post semanal, pero es que he estado muy liado últimamente. Normalmente esta es una excusa barata de la vagancia en la que se sume uno tras llevar ya casí dos años sin cotizar a la seguridad social (uno voluntario y otro forzoso), pero esta vez es cierto: se acerca el examen final de alemán y me juego 300 euros en el aprobado; tenemos varias visitas confirmadas este verano y he tenido que estar mirando desplazamientos y alojamientos (por cierto, que caro es llegar hasta aquí); y he tenido que estudiar hasta la memorización un monton de información relativa a Hamburgo ya que me complace anunciaros que estoy trabajando de guía turístico.

Trabajo para la compañía del Free Tour en los nuevos tours en español que se han inaugurado conmigo y con dos personas más en Hamburgo. Me imagino que ya todos habréis oido hablar de esta clase de tour: te vas al Starbucks de la ciudad a mediodía y de allí parten en inglés y en castellano tours tourísticos que son de entrada gratuitos teniendo que abonarse tan solo una "aportación individual" o propina al final del mismo según valoréis el tour. Os aconsejo que no seáis rácanos pensando que los guías se forran porque no es así. Es un sistema fantástico porque la empresa se asegura de que el guía va a hacer el mejor trabajo posible para que la propina que reciba sea lo más alta posible ya que es su único salario. De momento no hemos tenido mucha gente, pero esto es debido al maldito mundial de futbol que ha hecho que la gente planifique sus vacaciones para más adelante y a que, al ser una oferta muy nueva, todavía necesitamos que el boca a boca se extienda así que, extenderlo por favor.



La otra noticia del fin de semana fue la celebración del "Hamburg Harley Days". Fue un poco molesto porque la concentración de Harley Davidson fue un éxito y tuvimos la ciudad llena de petardeos de tubos de escape a todas horas, pero también fue una gozada (hasta para mi que estas cosas me son bastante indiferentes) ver todas esas motocicletas tan elegantes, tan maqueadas y, en ocasiones, tan extrañas (el desfile en ocasiones parecía un capítulo de los "Autos Locos").



Por otra parte puedo por fin anunciar que el verano por fin ha comenzado en Hamburgo y que ya hemos dejado definitivamente la cazadora en el perchero. Eso si, la chaqueta siempre en la mochila, por si acaso.

jueves, 10 de junio de 2010

Sistema sanitario alemán

Ponerse malo no es bueno, nunca lo ha sido, pero en Alemania, además de ser malo, es caro.

No se a vosotros, pero a mi Obama cada vez se me asemeja más a Kennedy: miembro de una minoría, con grandes planes preelectorales y grandes planchazos gubernamentales (por lo menos a Kennedy lo mataron y no pasó a la historia como un pobre tonto como va a hacer Obama). Los dos quisieron sacar a sus países de una guerra pero no pudo ser, los dos se comprometieron en una lucha de derechos civiles más de palabra que mediante hechos, y los dos quisieron emprender grandes proyectos que se quedaron en nada. La reforma sanitaria de Obama pretendía ser expuesta al mundo como un hito en la historia del decrépito estado de bienestar, y simplemente se va a quedar en la obligatoriedad por ley de contratar un seguro médico (nada más).

Alemania va de ese rollo también. Aquí es obligatorio tener un seguro médico (excepto si cobras muy poquito o eres parado) que, como mínimo, acarrea un gasto de algo más de 100 euros al mes (repito, como mínimo). Si estás currando la empresa paga la mitad y el trabajador la otra mitad y, si eres extranjero y estás en paro, lo pagas tu todo (lo gracioso es que luego los jubilados oriundos de este país viajan a España en verano y dejan de tomar la medicación para conseguir tratamiento allí de cosas que aquí su sistema sanitario no cubre).

Mi chica está mala y está trabajando, así que ayer fuimos al médico a que le diera la baja (nada serio, constipado estacional). Aquí en Alemania, no existe centro médico al uso (a excepción de los hospitales) sino que cada médico titulado abre su consulta privada. Así pues puedes elegir ir al médico que más te guste sin depender de la situación de los ambulatorios (y gozando de una cool consulta en el tercer piso de un edificio apolillado en el barrio turco como cuando en España vas al dentista o al veterinario). Esperemos que Esperanza Aguirre jamás se entere de esto (¿o lo habrá hecho ya y eso explica la situación de la sanidad pública madrileña?).

Por cada consulta, además de la mensualidad, tienes que pagar 10 euros (a modo de ese copago sanitario que nos quieren poner en España que, digo yo, ¿si la sanidad ya la pagamos entre todos, no sería más correcto hablar de repago que de copago?). Si el médico te deriva a otro médico especialista por menesteres derivados de las necesidades del mal que te aqueja (es decir, si tienen que hacerte analisis de sangre o el medico de cabecera te deriva a un dermatólogo, por ejemplo) no hay que pagar más. No obstante, si los motivos que te hacen ir al médico de nuevo son diferentes (hoy voy por un rensfriado y la semana que viene por un herpes vaginal) tienes que pagar 10 euros en cada consulta. Incluso en el caso de una sola afección que tome más de tres meses (un tratamiento para algo a largo plazo tipo enfermedad terminal o embarazo) tienes que volver a pagar 10 euros por cada trimestre.

Yo carezco de seguro médico, por lo que los dos catarrazos que he pasado aquí los he tenido que superar estoicamente en mi casa sudando y con paracetamoles. En caso de que algo malo de verdad me ocurra puedo hacer dos cosas: presentar mi tarjeta sanitaria europea, decir que estoy aquí de vacaciones y cruzar los dedos, o coger el primer avión que salga para España y una vez aterrizados empezar a gritar.

miércoles, 2 de junio de 2010

Es curioso

Interrumpo mi crónica de acontecimientos de mi vida en Hamburgo para resaltar un hecho que de por si es importante y que me sirve para remarcar las diferencias existentes entre España y Alemania. Juzguen ustedes mismos.

Como todo el mundo sabe (espero) Alemania es una República (palabra que no me parece justo escribir sin la mayúscula). Desde la unificación del Imperio Alemán con Bismarck en 1871 hasta la abdicación del último emperador Guillermo II en 1918 (dando paso a la idílica República de Weimar) hubo una suerte de monarquía (palabra que no me parece justo escribir sin la minúscula) que desapareció tras la abdicación del citado Guillermo.

Esta República Federal tiene un gobierno democrático y un Presidente de la República que es elegido y que sirve como representación de Alemania en el extranjero. No tiene poder real, solo simbólico (algunos alemanes no saben ni quien es). El mismo papel que el de nuestra monarquía pero sin que cueste a Alemania 8 millones de euros al año SIN JUSTIFICAR y sin tener que mantener a toda la estirpe (ya sea contraida por vía natural o matrimonial).

El caso es que el otro día el susodicho Presidente de la República dijo algo que nadie ha dicho pero que todos sabemos. A saber, que Alemania está en Afganistan para defender los intereses comerciales de Alemania y que ésta era justificación suficiente en el mundo en el que nos toca vivir. La sociedad alemana protestó y al señor Köhler no le quedó otra salida que renunciar al cargo. Este hecho quedó oscurecido en el noticiario por la nueva matanza israelí en aguas internacionales de una flota humanitaria y por el hecho de que a muchos no les interesa que se sepa por motivos obvios. El caso es que a mi esto me maravilla y me sorprende.

Me maravilla porque en Alemania no han olvidado, ni el pueblo ni la clase política, que la democracia es el poder del pueblo (osea, que el pueblo es el depositario de la soberanía que para eso es nacional) y que los políticos no son otra cosa que meros representantes que tienen el DEBER de servir a su nación. Habiendo fallado en este cometido, su DEBER (nuevamente en mayúsculas) es dimitir.

Me sorprende porque soy un pobrecico español y en España, cuando se considera que un representante debe dimitir (por haber llevado al país a una guerra ilegal, por haber sido el responsable directo o indirecto de la muerte de un montón de soldados españoles por el contrato de una compañía aérea que ellos no usan cuando viajan a zonas de conflicto, por irregularidades urbanísticas, por tramas de corrupción más que demostradas malversando el dinero de todos, por llevar el país a la ruina al haber continuado una situación económica alocada...) argumenta que no dimite porque tiene una responsabilidad contraida con el pueblo al que gobierna a la que no puede desatender por determinados infundios de los que se le acusan...

El caso es que en Alemania no ha habido manifestaciones multitudinarias ni otro tipo de acciones de presión, sencilla y llanamente se ha demostrado que, moralmente, se había fallado a la ciudadanía, a la nación y al país.

Pero claro está, lo moral es algo cuya frontera cruzamos en España mucho tiempo atrás. No estoy seguro, pero yo diría que todo empezó cuando hicimos aquella "modélica" transición en la que nos cagamos y nos meamos encima de 40 años de abusos a la nación perpretados por los intereses de unas cuantas familias que salieron de rositas con las manos, eso si, bien llenas de sangre...


jueves, 27 de mayo de 2010

Finde en Berlin


Hola a todos.

Si, ya se, hace un montón de días que no escribo. Pero es que no he tenido Internet. Cuasi presa de la locura y con un síndrome de abstinencia solamente comparable al de un adolescente con dos brazos rotos he regresado esta mañana al ciberespacio de las manos de un fornido técnico en telecomunicaciones alemán. Lo acaecido en estas tres semanas y pico en las que he estado “unplugged” (por utilizar una palabra que suena cool) merece varios artículos. Debido al anacronismo que va a predominar en las siguientes tres entradas comenzaré por el hecho más reciente con objeto de que al menos una de ellas se ajuste a mi estado de animo actual.

El fin de semana pasado volvimos a Berlín a un emotivo reencuentro con nuestros amigos (Giorgia, Richard, Ilaria y Mateo, gracias por este gran gran finde) a disfrutar (por casualidades de la vida, nos enteramos al llegar) del “Festival der Kulturen” de Berlín. No es el ya fallecido “Love Parade” pese a que vimos una cantidad de lesbianas enorme (de las “lesbiana tipo” = tía del monton + tía/hombre, nada de esas que salen en la MTV y que mi amigo Sumi gusta de llamar “guarrillas”).

Fuimos a Berlín en un MitfarGelegenheit. Esto es algo a importar. Cuando tienes que hacer un trayecto en coche de la longitud que sea te apuntas en una página web diciendo de donde sales y adonde vas y a que hora poniendo un precio por persona por trayecto y un teléfono de contacto. Tú que quieres ir llamas a ese teléfono, acudes a la cita, haces el viaje y pagas el dinero acordado. Es más barato que el transporte público, se llega antes y se preserva el medioambiente. El único motivo por el que se me antoja posible que esto no lo hagamos en España es la desconfianza que puede generar viajar con un extraño, pero a estas alturas de la vida deberíamos de dejar estas cosas a un lado.

El caso es que llegamos a Berlín que se había puesto de gala para un festival que se componía de lo siguiente: un recinto ferial con un montón de puestos supuestamente “étnicos” de los diferentes grupos culturales de Berlín en los que se ofrecía artesanía (Made in China), comida (carísima y mala predominantemente) y cerveza (a unos precios exorbitados que nos invitaron a ir a la tienda más cercana al recinto donde nos vendieron botellas de ½ litro a 1,5 euros); y un desfile al estilo “carroza con trató” donde pudimos ver a los hombres y mujeres más feos de Berlín.


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El viernes estuvimos de tranqui bebiendo cervezas de 11 a 4, el sabado madrugamos y a las 2 de la tarde nos plantamos en la feria que recorrimos hasta las 11 de la noche tras lo cual nos llegamos a un bar horrible que hay en Berlín llamado “Madame Claude” donde nos apalancamos y movimos a casa porque el domingo volvimos a salir y lo dimos todo en el “Rosi´s”, club cool con dos salas de música electrónica, una zona de chill-out con mesas, sillas y si, una playa de imitación a medio kilómetro del río (no lo penséis, son alemanes) y un hombrecillo de 60ymuchos que con una parrilla hacía perritos calientes hasta el amanecer… que en esta mierda de latitud se produce a las 3.30 de la madrugada…

Volvimos a Hamburgo el lunes por la tarde algo resacosos pero animados porque la estampa que dejamos atrás en Berlín no queda tan lejos...


domingo, 2 de mayo de 2010

1º de mayo en Hamburgo

He de reconocerlo: nunca he asistido a ningún acto reivindicativo el 1º de mayo.

Me consideraba obrero a mis 16 años (sin haber trabajado aun en mi vida) cuando cantaba el "Vals del obrero" levantando el puño izquierdo porque, eso si, siempre me he considerado (y espero siempre considerarme) una persona de izquierdas.

Cuando comencé a currar con 19 años (de carnicero en el Alcampo de Utebo, que tiempos) y a través de los años y los curros posteriores, apredí a interiorizar esa cultura del trabajador español antireivindicacionista: aguantar lo que te echen, hacer horas sin pretender que te las paguen después, recelar de los sindicatos, tolerar las broncas injustificadas de jefes mucho más ineptos que uno mismo, amenazar con la revolución entre camaradas y luego no secundar las huelgas por miedo del que dirán de mi (¿como es posible que entre los trabajadores la palabra huelga haya adquirido una connotación tan negativa siendo el ejercicio de ésta un derecho?)

Cuando mi partner sentimental encontró trabajo en Hamburgo algunas de las condiciones laborales fueron: jornada flexible y prohibido hacer más de 40 horas a la semana excepto mediante permiso. Las condiciones eran explicadas en inglés y al ver la cara de perplejidad de ella uno de los entrevistadores le preguntó si había algo que no entendía y cuando fue a contestar la otra entrevistadora cortó a su colega y le dijo que no era un problema idiomático, sino la típica respuesta de franceses y españoles a los que siempre había que repetirles o explicarles este punto porque la mentalidad en su país es del todo distinta. Lo curioso es que es totalmente lógico pensar así e ilógico hacerlo de cualquier otra manera.

Ayer fuimos a tomar unas cervezas al barrio de Sternschanze tras lo cual nos separamos porque yo había quedado con una nueva tandem que tengo aquí en Hamburgo (Juliane, una alemana super maja... que suerte estoy teniendo con los tandems) y Ursula se vino a casa. Tras el tandem volvi a casa para cenar volviendo a atravesar el barrio de Sternschanze. Dicho barrio es donde quiere vivir toda la juventud de la ciudad porque es algo así como la Magdalena o el Casco de Zaragoza: una zona joven, con multitud de bares y tiendecillas, calles peatonales, en el centro de la ciudad, multicultural y colorida... Sin embargo ayer el panorama era bien distinto.

La calle principal estaba sembrada de cristales rotos y para el momento que quise darme cuenta había pinchado la rueda trasera de la bici, por lo que tuve que apearme y seguir andando. Eran las 10 de la noche: las farolas de Hamburgo (como en toda Alemania) la mitad de brillantes que en España dando a la escena un ambiente muy del XIX (parecía que Jack el Destripador iba a salir de alguna esquina); focos de policia intermitentes que se veían reflejados en cada rincón; calles llenas de personas paradas con la mirada en un punto fijo en una confluencia de calles acordonada por la policía para evitar concentraciones de gente donde se estaba leyendo algún tipo de comunicado que no entendí pero donde se repetía continuamente la palabra "policía"...

En ese momento oigo un ruido de pasos y la gente de la calle se aparta de en medio hacia las aceras tapándose la cara... y los veo. Un grupo de policías con traje de antidisturbios (de estos de meter miedo con casco y pantalla, botas acorazadas, uniforme con algún tipo de blindaje que no pude distinguir y la porra en ristre). Avanzaban a paso ligero marcando el paso con golpes de voz como auténtica cohorte pretoriana dispuesta a acabar con lo que se pusiera de por medio. Me aparto de la calzada, me arrimo todo lo que puedo a la fachada del edificio y sigo caminando en silencio, mirando al suelo, con una mano en el manillar de la bici y la otra en el bolsillo. Todo el mundo a mi alrededor hace lo mismo.

En mi camino a casa me cruzo con otros tres grupos de policía iguales (desconozco cuantos habría en total) y con multitud de personas en pequeños grupos ataviados con sudaderas con capuchas, silenciosos, y con la mirada fija en los policías. Por fin llego a casa, una película y a dormir, otro sábado será. Hoy los periódicos locales hablan de disturbios durante toda la noche.

La pregunta es ¿preferimos esto o lo de España (Zaragoza con 4000 personas menos en la manifestación que el año pasado)?

domingo, 25 de abril de 2010

Jipiosidades y gafapastadas

El tiempo transcurre en la ciudad del río y pasa la primavera, que aquí tiene meses de personalidad jurídica propia, no como en Zaragoza (ciudad inmortal) que es más bien un rollete de transición que dura una semana antes del verano. Seguimos con la búsqueda de casa, que sigue infructuosa y que nos quita cualquier energía para hacer casi cualquier otra cosa y que, en ocasiones, da ganas de llorar de frustración y rabia.

No obstante hemos hecho un par de amigos aquí personificados en una pareja alemana que quiere aprender español, con la que hemos hecho buenas migas, y con la que quedamos todos los fines de semana. Las actividades varían dentro del marco de la edad en la que nos adentramos y en la que ellos ya son veteranos (tienen 4 años más que nosotros) y de momento abarcan unas cervezas, una cena, un domingo en el Biergarten… Ayer confluyeron varias sugerencias y, a falta de decisión unánime, las llevamos a cabo todas.

En primer lugar fuimos a una cosa que ha habido en Alemania este findesemana llamada Kettenreaktion – Mobilisierung zur Menschenkette gegen Atomkraft, es decir Reacción en cadena – una cadena humana contra la energía nuclear. Personalmente creo que la energía nuclear es una maldita consecuencia de una malinterpretación del estado de bienestar que nos lleva a entender que hay que vivir cada instante como si fuera el último desentendiéndonos de si eso no va a acabar adelantando dicho instante final. Así las cosas y con el muy español “Allá donde fueres haz lo que vieres” palpitando entre las sienes formamos parte, junto al magnífico río Elba en un regalo de sábado soleado de 20º, de una cadena humana de 120 Km. donde formamos un cómico pero sólido eslabón.



Después de esto fuimos a comer, ver un piso que no nos van a dar, dar un paseo, echar unas cervezas y desplazarnos al Hamburger Kunst Halle para tomar parte en una iniciativa que ya habíamos visto en Berlín y que sería interesante hacer en Zaragoza (ciudad inmortal), si algún día el departamento de Cultura del Ayuntamiento deja de pensar que Cultura es algo más que montar expos, campos de fútbol y “tierras de motores” que “pongan Zaragoza (ciudad inmortal) en el mapa” (frase que deberíamos odiar todos con toda nuestra alma). Se trata de Die lange Nacht der Museen, es decir, La larga noche de los museos. No es muy complicado, se trató tan solo de dejar abiertos todos los museos (excepto alguno de los privados que carecieron de voluntad para hacerlo) de Hamburgo de 18 horas de la tarde a las 2 horas de la madrugada. A esta oferta de apertura acompañó un sistema de transporte en autobús que comunicaba todos los museos entre si y de un ticket de 12 euros que era válido para todos los museos (normalmente cada museo vale 10). A esto se une en las proximidades de los museos un ciclo de actuaciones artísticas de todo tipo y, con estas como polo de atracción, un servicio de hostelería y restauración. Desconozco el número de personas que rondábamos ayer, pero nos informamos de que el año pasado fueron 30.000 (a 12 euros calculen ustedes mismos). Se acerca a la gente a los museos, se posibilita una forma de ocio nocturno saludable, se fomenta el interés cultural, se pone en valor al no regalarlo (y la gente no adquiere la equivocada conciencia que tenemos en España de que todo debe de ser gratis) y además se genera beneficio económico para la ciudad sin necesidad de gastar decenas de millones de euros del bolsillo de todos los contribuyentes.

Pensabamos verlos todos (los más de 40 que se acogieron al programa) pero en 8 horas tan solo conseguimos ver 2, eso si, totalmente recomendados.

Por un lado el ya citado Hamburger Kunst Halle donde, al margen de pinturas de los siglos XVIII al XX pudimos ver una exposición llamada “Pop Life” que si algún día coincidís con ella por cualquier motivo, por favor, id a verla. Se trata de obras de los máximos exponentes del movimiento del arte de consumo pop. Desde luego el protagonista era Andy Warhol, pero también había muchos otros excelentes exponentes como Keith Haring, Jeff Koons, Damien Hirst, Richard Prince, Martin Kippenberger, Tracey Emin, Takashi Murakami (si, no falto el manga) Todo montado con mucho gusto, con música y con fantásticas piezas de las que resalto esta.


Tras salir del museo y constatar que habíamos estado sin casi darnos cuenta cuatro horas y media dentro cogimos uno de los Museenbus y nos fuimos al Miniatur Wunderland. Museo altamente recomendable donde se pueden ver reproducciones con todo lujo de detalles de todo tipo de paisajes europeos con interacción humana (autopistas con coches y camiones que se movían, multitud de trenes que se cruzaban, plantas industriales con gente trabajando, poblaciones enteras con todo lujo de detalles…). Los pros, que es un museo increíble. Los contras, que estaba petado de gente, que de normal vale 10 euros y que ya estábamos saturados de ver cosas.


jueves, 15 de abril de 2010

En busca de una casa que no llega...

Llegados a Hamburgo con idea de hacer una última entrevista de trabajo nos encontramos con la firma de un contrato laboral que nos iba a atar a la ciudad portuaria por tiempo indefinido. Así las cosas y tras celebración ruidosa en la “calle del pecado” de Alemania (como la calle del Caballo de Zaragoza pero con luces de león y limusinas) nos encontramos con un limite de 36 horas para encontrar alojamiento.

Debido a la ignorancia total que teníamos de la ciudad y el poco tiempo disponible optamos por mirar cosas temporales con objeto de tener una base de operaciones desde la que otear el horizonte urbano de Hamburgo y decidir donde residir a continuación. Encontramos con relativa facilidad un piso para 7 semanas en una situación medianamente céntrica antojándosenos este plazo como más que razonable para buscar, comparar y finalmente elegir un asentamiento permanente. En uno de los pisos que descartamos nos encontramos con un simpático francés que había venido a Hamburgo años atrás con una novia ya emancipada de él en el momento de la conversación. El buen hombre nos narró su infierno hamburgués durante los primeros meses de su vida en la ciudad cuando tuvo que separarse de su pareja para vivir cada uno por su cuenta en residencias temporales que les iban saliendo hasta que, por fin, encontraron una casa para los dos.

Yo me decía que había sido mala suerte, que a los franceses los sacas de Francia y son unos inútiles, que nosotros teníamos un contrato de trabajo debajo del brazo, que siempre solemos ser afortunados… pero no. Llevamos en Hamburgo desde el 15 de marzo buscando alojamiento y el panorama es desolador por varios motivos. El principal es el escaso mercado inmobiliario privado que caracteriza esta ciudad: salen muy pocas ofertas. El mercado mayoritario se lo han engullido las inmobiliarias que, ni cortas ni perezosas se meriendan de comisión un par de meses de comisión por sus servicios y eso después de haber sido seleccionado como candidato fiable a sus servicios…

En Zaragoza el procedimiento es que se vea el anuncio, se llame, te den una cita, acudes, ves el piso y decides si te interesa o no. En Hamburgo en el anuncio ya esta fijado el dia y la hora de la visita y cuando allí te personas descubres una muchedumbre en la puerta. La primera vez pones cara rara, sacas el papel con la dirección y verificas que estás en el lugar correcto percatándote de que aquellas 30 personas que hay allí están exactamente motivados por la misma necesidad que tú. Subes las escaleras en una especie de “performance” de asalto para entrar en un piso en el que no suele caber todo el mundo de vez. Hay que intentar ser de los primeros porque, normalmente, la persona que enseña el piso no ha contado con tanta gente (pese a que siempre es el mismo espectáculo) y no ha llevado formularios para todos. Rellenas el papel todo lo mejor que puedes revelándole a vete tu a saber quien para quien trabajas, desde cuando y cuanto cobras (en neto, tampoco les hagas pensar).

Y entonces llega lo peor: la espera. Te sientes como una quinceañera con pecas y sobrepeso que se ha dejado magrear en el asiento trasero de un coche por un chico mas mayor pensando que accediendo a sus deseos te querrá volver a ver… y así vamos de asiento trasero en asiento trasero sin que nadie nos llame.

Y así vamos rebajando nuestras expectativas: pisos cada vez más alejados, menos amueblados y más caros. Pero nada, al menos de momento.

Y la vida sigue en Hamburgo…

miércoles, 7 de abril de 2010

Introducción

Hola a todos, mis pequeños seguidores.

He aquí que aquí residimos en Hamburgo.

Hamburgo tiene la particularidad, junto con Berlín, de ser ciudad y Bundeslang (comunidad autónoma) al mismo tiempo; es el mayor centro de publicaciones del país; es el mayor puerto del país (y el segundo de Europa tras el de Rotterdam en Holanda); es el lugar donde surgió la idea de introducir un pedazo de carne dentro del pan con el objeto de ingerirlo (McDonalds hizo el resto); y es la ciudad donde residimos.

La mayoría ya lo sabrá, pero para los nuevos, los amnésicos, los aletargados recien despertados, los apollardados, y todos aquellos (espero que pocos) que sufran la enfermedad del tío de la peli de Memento (peli que sino habeis visto deberíais, pero solo una vez)... este blog está escrito en primera persona por un aragonés (de Utebo, para más señas) que en su día (agosto de 2009) emigró a Alemania cual Alfredo Landa del siglo XXI (pero más alto y con una utilísima licenciatura en Historia) en pos de una aventura que le condujese a un futuro más abierto a expectativas que la España de la crisis.

Las andanzas, peripecias, experiencias, curiosidades, comidas, clubes visitados, amigos cruzados, locuras enajenadas, trabajos realizados, trabajos irrealizables, trabajos imaginarios, eventos, cambios climáticos, viajes, visitas, excursiones, bodas, bautizos y comuniones, canciones, películas, condones, sangre, esperma, lágrimas nostálgicas y sentimientos varios serán reflejadas en este cuaderno de bitácora que queda inaugurado desde ya.

Berlín es una ciudad maravillosa: barata, soleada, amigable, multinacional, limpia, cosmopolita... pero carente de ofertas de trabajo asumibles por mi o mi partner sentimental. Así que, así las cosas, decidimos ampliar la búsqueda y mi chica consiguió un curro haciendo aviones en Hamburgo y... aquí estamos. A partir de aquí, iremos viendo.

Bienvenido todos seais

Pd.- Para los nuevos que así lo deseeis podeis leer nuestras andanzas en Berlín en el siguiente dominio:

http://unzaragozanoenberlin.blogspot.es